-¿Le odias?
-mmm... prefiero no contestar.
- No, ¡contestame!
- Vale, te contesto, la verdad es que sí, le odio y mucho.
- ¿Por qué?
- ¿Qué por qué? Porque odio cuando me mira con esos ojos,
porque odio que me sonría con esa dulce sonrisa, le odio
porque es tan cariñoso,tan amable,tan adorable...
- ¿Por eso le odias?
- Sí, porque odio haberme enganchado a el y no poderme desenganchar . . .
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